Escuchando crecer el pasto

Los tres años últimos los he dedicado fundamentalmente a observar qué está pasando en el mundo a mi alrededor, así como en mi mundo interno.

 

Estar llegando a mi séptima década de vida, pero aún con ganas de comerme el mundo, me ha colocado en una posición privilegiada, al tener el suficiente criterio como para no llegar a conclusiones precipitadas, junto a una buena dosis de curiosidad y de apertura como para dar cabida a lo nuevo que está sucediendo.

 

De manera que, con los limitados recursos de que dispuse asumí esta aventura personal con determinación y dispuesto a pasarlo bien. Viajando, navegando por internet, contemplando la naturaleza, meditando, estudiando a autores con una visión sistémica y estratégica, y hablando con mucha gente, incluidos algunos maestros de nuestro tiempo.

 

Mi propósito no fue otro que el de enterarme, en la medida de mi comprensión, de hacia dónde podría llevarnos el proceso de transformación sin precedentes en el que nos encontramos inmersos. Debo decir que disfruté y sigo disfrutando del recorrido, compartiendo mi atención entre el camino y el caminante; es decir, entre el mundo exterior y mi realidad interior.

 

Recientemente he sentido que ha llegado el momento de sintetizar lo aprendido, de extraer conclusiones y, de ser posible, de aventurar algunas hipótesis y predicciones, así como formular alguna que otra recomendación, para quien quisiera escucharla.

 

La siguiente es, pues, una síntesis apretada que he podido hacer del momento histórico y trascendente en que vivimos y del futuro emergente que veo conformarse ante nosotros, desde la humilde perspectiva de un inquieto obviólogo:

  1. El avance sin precedentes que está teniendo la ciencia y la tecnología ha permitido crear un mundo cada vez más confortable, el cual nos permite acceder a bienes, servicios y personas con mucho menor esfuerzo físico y mental, y de forma cada vez más rápida y económica.
  2. Al facilitar la tecnología la vinculación de capacidades ociosas -oferta- con necesidades insatisfechas -demanda- en cualquier parte del mundo y de manera eficiente, han surgido originales formas de comercio que han ocasionado la desaparición o la reducción significativa de eslabones en las cadenas de comercialización y que han hecho innecesarias muchas actividades e instalaciones industriales.
  3. Como consecuencia de la automatización, la reducción de la jornada de trabajo parece evidente y con ello la revalorización del ocio. El supuesto castigo que impuso Dios al hombre cuando le echó del Edén, obligándole a “ganarse el pan con el sudor de su frente”, puede que tuviese fecha de caducidad y que sea ahora a las máquinas y a los robots a los que les corresponda “ganar el pan del hombre con el sudor de sus engranajes y sus chips”. Ello hará que la gente vuelva a estudiar, que se abran cada vez más universidades y centros o sites de enseñanza de artes y oficios, y que la investigación, la recuperación del planeta, la exploración del Universo y del nano mundo, así como la de otros planos o dimensiones, ocupe las agendas de los ciudadanos. Junto al ejercicio físico, el esparcimiento, los viajes y la contemplación de la naturaleza.
  4. La destrucción del empleo y de muchísimos oficios convencionales, unida al desarrollo tecnológico y a la complejidad de los sistemas, está haciendo surgir una nueva élite o casta de trabajadores: los informáticos. Cuando estos se den cuenta de su rol omnipresente e indispensable en el mundo moderno y se organicen a nivel global, podrían pretender ejercer una suerte de “soberanía digital” e imponer una nueva ética. Más vale que comencemos ya a desarrollar la sensibilidad de estos trabajadores y a darles formación humanística.
  5. La población se ha dispersado a lo largo y ancho del planeta, desplazándose desde sus lugares de origen, ya sea por causas naturales o antropogénicas -generadas por el hombre. La gente se ha mezclado, se ha vuelto más inclusiva, más instruida, más global y además está más sana. Como consecuencia de ello y de los avances en las medidas sanitarias, cada vez vivimos más años y hay incluso quien se atreve a hablar de “la muerte de la muerte”. La población ha envejecido y un alto porcentaje de las personas mayores se encuentra aislado afectivamente, obligado a vivir en soledad.
  6. Hay preguntas cuyas posibles respuestas resultan cuando menos interesantes, como, por ejemplo: si la gente se ha dado cuenta de que no es preciso ser dueño de un coche para movilizarse y si los desplazamientos pueden realizarse sin que el auto tenga conductor, mediante drones o de trajes voladores ¿qué pasará con los trabajadores y las instalaciones de la industria de la automoción y de todas sus empresas satélites? ¿Cómo se justificará el mantenimiento de las autovías y de las autopistas escasamente utilizadas? ¿Qué pasaría si las investigaciones sobre teletransportación tuviesen éxito -dudo que Amazon no esté ya en ello- ya que todo el sistema de couriers y de movilización de carga a nivel mundial se vería afectado?
  7. Si el mismo criterio que se está aplicando a los coches lo trasladáramos a las personas mayores que viven solas, cabría pensar que el cohousing senior se convertirá en una práctica cada vez más frecuente. Enriqueciendo así la vida de mucha gente adulta y liberando viviendas que podrían servir a los miles de parejas jóvenes, que se han visto obligadas a cohabitar con sus padres, al no poder pagarse un piso aparte.
  8. A los antiguos medios de sintonía tales como la prensa, la radio, la TV y el cine, se han agregado verdaderos medios de comunicación -de esos que funcionan en ambos sentidos- tales como los chats, los foros y las redes sociales por internet. Ambos tipos de medios poseen una característica preocupante: a través de ellos el usuario solo ve o escucha lo que el controlador de la información quiere que vea o escuche. Dentro de esta burbuja informativa pretenden encerrarnos y fijar los límites a nuestra realidad; si lo permitimos.
  9. Nuestra localización física, nuestros gustos, lo que hablamos con los demás y muy pronto lo que pensamos, así como nuestros rostros, voces, datos fisiológicos e incluso nuestra información genética, están siendo transparentes para quienes gestionan y dominan la información. La privacidad ya no es un derecho, es un lujo y la lucha por preservarla, una batalla prácticamente perdida. Quizás en lugar de limitar la transparencia de lo que se trate es de aumentarla, pues esto promovería la coherencia personal y posiblemente haga surgir, con el apoyo de la tecnología, un nuevo sentido entre los humanos: la telepatía. La cual no es posible ni conveniente actualmente por cuanto llevamos una vida dual: pensamos y decimos o hacemos cosas distintas. De ocurrir este cambio, los confesores de algunas religiones y muchos profesionales de las ciencias de la conducta podrían quedar desempleados.
  1. Hemos abusado del planeta y alterado el equilibrio de los ecosistemas. El balance en los ciclos y las masas de agua en sus distintos estados se ha modificado significativamente y acarreará consecuencias que aún no acabamos de precisar. Va a pasarnos como a esas comunidades en las que los vecinos no se tratan, hasta el día en que ocurre un desastre que les afecta a todos, momento en el que comienzan a relacionarse para afrontar el mal común que les aqueja. Al no haber cuidado nuestro hogar y de no ponernos de acuerdo pronto para hacer algo realmente efectivo y oportuno, la Tierra se recuperará a sí misma, con o sin nosotros encima; sus molestos depredadores.
  2. La consciencia está despertando en millones de personas en todo el planeta y en ello la India ha tenido un rol preponderante, a la vez que discreto, divulgando sistemáticamente y por doquier sus métodos y filosofías milenarias. Estamos despertando al hecho de que no somos nuestra mente y de que no necesitamos vivir pensando -mejor debería decir rumiando- todo el tiempo. Si lográramos entender que nuestra mente es “consciencia condicionada” ¿cuáles no podrían ser las posibilidades que se nos abrirían de aprender a operar directamente desde la “consciencia no condicionada”. La primera de ellas: acceder de forma directa a la felicidad, sin depender de objetos o de personas. Relacionarnos con nuestra propia mente como con una super máquina nos ayudaría también a avanzar más rápidamente en la integración de la inteligencia artificial a nuestras vidas.
  3. Las grandes funciones de las escuelas y de la academia serán: enseñar a pensar y a dejar de pensar (meditar) y lograr que los estudiantes aprendan a buscar y a procesar información, a relacionarse con los demás y a trabajar en equipo. Los contenidos didácticos serán cada vez más públicos y la velocidad de aprendizaje la establecerán los propios alumnos y no unos lapsos de evaluación; estimulándose así una educación personalizada. La competencia para los puestos de trabajo se demostrará haciendo y no mediante credenciales educativas.
  4. Las naciones, a la vez que medir el índice de confianza del consumidor como uno de los macro indicadores clave de la economía, se plantearán también medir “la confianza en la felicidad autogenerada”. Pues si la gente deja de atribuirle a las cosas y a las marcas el poder de hacerla feliz y ve la felicidad como un “comodity” abundante y universalmente disponible, la promesa de felicidad utilizada como carnada para vendernos cosas estará seriamente cuestionada y con ello la economía basada en el consumo. Comprenderemos entonces que pequeños países como Bután no estaban tan desencaminados al medir la Felicidad Nacional Bruta, junto al PIB.
  5. Desde mi perspectiva los líderes son una especie en vías de extinción, aunque insistamos en seguir glorificándoles. La mayoría de los directivos, gerentes, jefes y supervisores de las organizaciones e instituciones actuales resultan innecesarios en su rol presente, además de que constituyen un serio obstáculo para la motivación, el desarrollo y la emancipación profesional de sus “subordinados”. Debido a la transformación digital, las líneas de mando en las organizaciones empresariales y en la administración pública se han desdibujado y es tiempo de que unidades autónomas de trabajo se hagan cargo de las tareas. Las funciones de planificar, coordinar y ejecutar las actividades están siendo entrelazadas, monitorizadas y apoyadas por sistemas informatizados, mientras que el rol de motivar y hacer sentir bien al individuo habrá de recaer en los propios grupos, los cuales deberán ser sensibilizados y entrenados a tales efectos.
  6. La democracia representativa hace tiempo que está obsoleta y de ello deriva mucha de la insatisfacción de los ciudadanos. Las grandes decisiones de los países pueden ser tomadas directamente por sus propios habitantes, gracias a los nuevos medios de comunicación -opinando por Internet- debidamente auditados, apoyados en la opinión de asesores expertos y asistidos por sistemas de inteligencia artificial. Según este escenario, millones de políticos quedarían sin trabajo y las cualidades histriónicas, la retórica perversa y el verbo ágil de los tribunos encontrarán mejor cabida en el teatro y el cine que en la conducción de los pueblos. Manipular la voluntad popular apelando a la emotividad, a expensas de la racionalidad, se convertirá en una práctica proscrita tanto dentro del marketing político como en el de productos, al elevarse el nivel de consciencia de los ciudadanos.
  7. Mientras que grandes grupos sociales -léase latinos- pierden su tiempo comunicándose de forma violenta e ineficiente, insistiendo en la opinión irrelevante, la queja intrascendente, la crítica estéril, el debate infecundo, la racionalización engañosa y la reiteración mecánica, en otras latitudes -Asia y el mundo anglosajón – millones de ciudadanos disciplinados han aprendido a dialogar en lugar de discutir, a agregar ideas en lugar de defender posiciones y a hacer en lugar de hablar. De manera que, o los primeros consiguen aprender una forma eficaz de comunicarse e interactuar con los demás, o se estarán condenando a sí mismos a ser los sirvientes de los segundos.
  8. Finalmente, hay un par de límites espacio temporales que han permanecido relativamente inamovibles para nuestra civilización: pensar que estamos solos en el Universo y creer que nuestra existencia se acaba con la muerte. Si esos límites llegaran a desdibujarse como resultado de los grandes avances que estamos viendo y si la información resultante fuese del dominio público, nos encontraríamos ante una nueva era para la humanidad, ante una nueva forma de vida y de organización social, en la que el dinero y la religión probablemente desparecerían, o dejarían de tener tanta influencia sobre las masas.

Son muchos los cambios que están ocurriendo en ramas como la medicina, la industria de la construcción, la conquista del espacio, la agricultura, el diseño de materiales, las artes, la industria bélica y, en general en todos los ámbitos del quehacer humano. En este escrito tan solo he reseñado algunos de ellos que pudieran llevarnos a reflexionar sobre el futuro; ese futuro que -parafraseando a Paul Valéry- ya no es lo que era antes.

 

Es importante destacar que existe una gran diferencia en la velocidad de implementación de dichos cambios en los diferentes países e incluso dentro de las diferentes clases sociales de un mismo país. Por lo que las naciones y las clases sociales experimentarán estos cambios de forma distinta y asimétrica.

 

No creo que esa “modernidad líquida” de la que nos habló Zygmunt Bauman vaya a estar reducida al desapego, la discontinuidad y el olvido. Y si tuviera que concluir diciendo cuál considero que es para mí el mayor desafío al que nos enfrentamos como humanidad, diría que el de elegir entre seguir basando nuestras decisiones en nuestro intelecto y en nuestras mentes regidas por nuestros egos -así sea asistidas por sofisticados sistemas de inteligencia artificial que, por cierto, estarán programados y alimentados por esas mismas mentes y esos mismos egos- o si, por lo contrario, basarlas en la conciencia no condicionada, partiendo de una visión unificada de nosotros mismos, de los otros y del planeta.

 

Mi deseo y mi apuesta obviamente es por lo segundo.

Vladimir Gómez Carpio

Consultor en procesos de transformación personal y organizativa

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